La radiculopatía lumbar
El dolor lumbar irradiado a la extremidad inferior es uno de los motivos de consulta más frecuentes tanto en atención primaria como en fisioterapia especializada. En OSTEON llevamos años tratando pacientes con ciática, la expresión clínica más habitual de la radiculopatía lumbar.
De hecho, la radiculopatía lumbar destaca por su elevada prevalencia, impacto funcional y costes socioeconómicos asociados.
Se estima que entre un 3% y un 5% de la población desarrollará algún episodio de radiculopatía lumbar a lo largo de su vida. Aunque muchas personas experimentan una evolución favorable, una proporción significativa desarrolla dolor persistente, limitación funcional, incapacidad laboral y deterioro de su calidad de vida.
Tradicionalmente, el debate clínico ha girado en torno a la elección entre tratamiento conservador y tratamiento quirúrgico. Sin embargo, la evidencia acumulada durante las últimas décadas ha consolidado la fisioterapia y otras estrategias conservadoras como la primera línea terapéutica en la mayoría de los pacientes, reservando la cirugía para situaciones específicas como déficits neurológicos progresivos, síndrome de cola de caballo o fracaso del tratamiento conservador adecuadamente aplicado.
Una revisión sistemática publicada en 2026 ha analizado los ensayos clínicos más recientes sobre el tratamiento conservador de la radiculopatía lumbar, permitiendo identificar qué intervenciones disponen actualmente de un mayor respaldo científico.
Shinde A P, Joshi A V, Shinde S B, et al. (June 09, 2026) Evidence-Based Conservative Treatment Strategies for Lumbar Radiculopathy: A Systematic Review. Cureus 18(6): e110554. doi:10.7759/cureus.110554

¿Qué es la radiculopatía lumbar?
La radiculopatía lumbar se define como un conjunto de signos y síntomas producidos por la alteración funcional de una o varias raíces nerviosas lumbares o sacras.
Aunque históricamente se ha atribuido principalmente a fenómenos compresivos, actualmente se reconoce que la fisiopatología es considerablemente más compleja.
La hernia discal continúa siendo la causa más frecuente, especialmente en pacientes jóvenes y de mediana edad. Sin embargo, también pueden intervenir otros mecanismos como la estenosis foraminal, la hipertrofia facetaria, los osteofitos, la espondilolistesis degenerativa o los procesos inflamatorios perirradiculares.
En realidad, numerosos estudios han demostrado que la intensidad de los síntomas no siempre guarda relación directa con el grado de compresión mecánica observado en las pruebas de imagen. Esto ha llevado a considerar el importante papel de los mediadores inflamatorios liberados por el núcleo pulposo, capaces de generar sensibilización neural incluso en ausencia de una compresión severa.
Actualmente se entiende la radiculopatía lumbar como una interacción entre:
- Compresión mecánica.
- Isquemia neural.
- Inflamación neurogénica.
- Alteraciones del transporte axoplásmico.
- Sensibilización periférica y central.
Esta visión condiciona la forma en la que trabajamos por nuestros pacientes, ya que justifica la utilización de intervenciones dirigidas no solamente a modificar cargas mecánicas sino también a mejorar la fisiología neural y modular el dolor.
Manifestaciones clínicas
La presentación clínica puede variar considerablemente según la raíz afectada.
Los pacientes suelen describir dolor lumbar acompañado de irradiación distal siguiendo una distribución dermatómica más o menos definida. Este dolor puede asociarse a sensaciones de quemazón, descargas eléctricas, hormigueos, adormecimiento o hipersensibilidad cutánea.
En la exploración neurológica pueden aparecer:
- Alteraciones sensitivas.
- Déficits motores.
- Cambios reflejos.
- Dolor provocado por pruebas neurodinámicas.
Las raíces L5 y S1 son las más frecuentemente afectadas.
En la exploración física realizamos siempre una valoración neurológica completa, así como pruebas destinadas a evaluar la mecanosensibilidad neural, entre las que destacan la elevación de la pierna recta y el Slump Test.
Desde una perspectiva fisioterapéutica, nos resulta especialmente relevante diferenciar entre síntomas predominantemente nociceptivos, neuropáticos o mixtos, ya que esta distinción puede influir en la selección de las intervenciones más apropiadas.

¿Qué analizó la revisión sistemática de 2026?
Los autores realizaron una búsqueda exhaustiva de ensayos clínicos aleatorizados publicados entre 2016 y 2026. Incluyeron 19 estudios que evaluaban diferentes estrategias conservadoras:
- Terapia manual.
- Movilización neural.
- Ejercicio terapéutico.
- Control motor.
- Electroterapia.
- Láser de baja intensidad.
- Descompresión vertebral.
- Programas multimodales.
Aunque existía una importante heterogeneidad metodológica entre los estudios, los resultados permiten extraer conclusiones clínicamente relevantes.
Terapia manual en pacientes con radiculopatía lumbar: más allá del alivio sintomático
La terapia manual continúa siendo una de las herramientas más empleadas por los fisioterapeutas en el tratamiento de la radiculopatía lumbar. Los estudios incluidos mostraron reducciones significativas del dolor y mejoras funcionales cuando las técnicas manuales se integraban dentro de programas de tratamiento más amplios.
Especial interés despertó la técnica denominada Spinal Mobilization With Leg Movement (SMWLM), descrita dentro del concepto Mulligan. Esta intervención combina movilizaciones vertebrales accesorias mantenidas con movimientos activos o pasivos de la extremidad inferior, buscando simultáneamente modificar la mecánica vertebral y favorecer la movilidad neural.
Los pacientes tratados con SMWLM presentaron mejoras superiores en:
- Dolor irradiado.
- Discapacidad funcional.
- Movilidad lumbar.
- Rango de elevación de la pierna recta.
- Percepción global de recuperación.
No obstante, la revisión también señala que otras técnicas manuales pueden ofrecer resultados similares cuando se aplican dentro de programas bien estructurados e integrados dentro del razonamiento clínico global.

Neurodinámica: una de las intervenciones con mayor proyección
Uno de los hallazgos más relevantes de la revisión es el creciente apoyo científico a las técnicas neurodinámicas.
La neurodinámica se fundamenta en la capacidad del sistema nervioso para adaptarse a los movimientos mediante mecanismos de deslizamiento, elongación y cambio de presión intraneural. Cuando existe inflamación, fibrosis o alteración mecánica alrededor de una raíz nerviosa, estos mecanismos pueden verse comprometidos, contribuyendo a la persistencia de los síntomas.
Diversos ensayos incluidos en la revisión encontraron que las técnicas neurodinámicas producían mejoras significativas en:
- Dolor radicular.
- Discapacidad funcional.
- Mecanosenbilidad neural.
- Síntomas neuropáticos.
Los mejores resultados aparecieron cuando la movilización neural se combinaba con ejercicio terapéutico y terapia manual.
Desde un punto de vista fisiológico, se ha propuesto que estas técnicas podrían favorecer:
- El flujo axoplásmico.
- La circulación intraneural.
- La dispersión de mediadores inflamatorios.
- La reducción de la hiperalgesia neural.
Aunque algunos de estos mecanismos continúan siendo objeto de investigación, la evidencia clínica disponible resulta cada vez más favorable.
El ejercicio terapéutico como piedra angular del tratamiento
El ejercicio terapéutico es el componente central de cualquier programa de rehabilitación. Los protocolos más eficaces incluían:
- Estabilización lumbo-pélvica.
- Control motor.
- Fortalecimiento progresivo.
- Recuperación funcional.
- Exposición gradual al movimiento.
Los estudios mostraron mejoras consistentes tanto en dolor como en discapacidad. Resulta especialmente interesante que varios ensayos encontraran resultados superiores para los programas activos frente a modalidades pasivas aisladas. Este hallazgo coincide plenamente con las recomendaciones de las principales guías internacionales para el tratamiento del dolor lumbar y la radiculopatía.
El objetivo del tratamiento no debe limitarse a reducir síntomas, sino restaurar la capacidad funcional y la confianza del paciente para volver a sus actividades habituales.

¿Qué papel tienen los agentes físicos?
Los autores también analizaron intervenciones basadas en agentes físicos. Entre ellas se encontraban:
- Láser de baja intensidad.
- Corrientes analgésicas.
- Descompresión vertebral mecánica.
- Diferentes modalidades electrofísicas.
Algunos estudios mostraron beneficios clínicos moderados, generalmente a corto plazo. Sin embargo, los resultados fueron considerablemente menos consistentes que los obtenidos mediante ejercicio, terapia manual o neurodinámica. Por este motivo, estas modalidades deberían considerarse herramientas complementarias y no tratamientos principales.
El valor de los abordajes multimodales
Probablemente la conclusión más importante de la revisión es que los programas multimodales obtienen los resultados más robustos. Las mejores respuestas clínicas se observaron cuando se combinaban:
- Educación terapéutica.
- Ejercicio individualizado.
- Terapia manual.
- Técnicas neurodinámicas.
Esta combinación permite abordar simultáneamente los diferentes mecanismos implicados en la radiculopatía:
- Factores mecánicos.
- Factores inflamatorios.
- Alteraciones funcionales.
- Mecanismos neurofisiológicos del dolor.
En consecuencia, parece poco probable que una única intervención sea capaz de resolver por sí sola todos los componentes del problema.

Implicaciones para el fisioterapeuta clínico
La evidencia actual respalda un enfoque centrado en la evaluación individualizada. Más que aplicar protocolos rígidos, como fisioterapeutas buscamos identificar cuáles son los mecanismos predominantes en cada paciente:
- Irritación neural.
- Sensibilización.
- Déficits de control motor.
- Alteraciones biomecánicas.
- Factores psicosociales.
La integración de la exploración neurológica y neurodinámica adquiere especial relevancia para orientar las decisiones terapéuticas. Asimismo, los resultados de esta revisión refuerzan la necesidad de priorizar estrategias activas que promuevan la autonomía del paciente y reduzcan la dependencia de tratamientos pasivos.
Conclusión
La evidencia científica más reciente respalda claramente el papel del tratamiento conservador en la radiculopatía lumbar. Los programas que combinan ejercicio terapéutico, terapia manual y movilización neural parecen ofrecer los mejores resultados en términos de dolor, función y recuperación global.
Para el fisioterapeuta, estos hallazgos refuerzan la importancia de una evaluación exhaustiva, un razonamiento clínico sólido y un enfoque multimodal adaptado a las características individuales de cada paciente. Lejos de centrarse exclusivamente en la compresión nerviosa, la comprensión actual de la radiculopatía lumbar exige considerar la interacción entre factores mecánicos, inflamatorios y neurofisiológicos.

¿Cómo abordamos la radiculopatía lumbar en OSTEON?
En OSTEON entendemos que la radiculopatía lumbar es un problema complejo que rara vez puede explicarse únicamente por una hernia discal o una compresión nerviosa observada en una resonancia magnética. Por ello, nuestro abordaje se basa en una evaluación clínica exhaustiva destinada a identificar los diferentes mecanismos que pueden estar contribuyendo a los síntomas de cada paciente.
La valoración inicial incluye una entrevista clínica detallada, un examen neurológico completo y una exploración neurodinámica específica. Analizamos la sensibilidad, la fuerza muscular, los reflejos osteotendinosos y la presencia de signos compatibles con afectación radicular. Asimismo, empleamos pruebas neurodinámicas y otras maniobras diferenciadoras que permiten valorar la mecanosensibilidad y la capacidad de movimiento del tejido nervioso.
Además de la función neural, evaluamos la movilidad lumbar, la capacidad funcional, los patrones de movimiento y aquellos factores biomecánicos que puedan estar perpetuando la irritación del sistema nervioso. Este análisis nos permite determinar si predominan los mecanismos inflamatorios, mecánicos, neurodinámicos o una combinación de ellos.
Tratamiento individualizado del paciente con radiculopatía lumbar
Una vez completada la valoración, diseñamos un plan de tratamiento individualizado que combina distintas herramientas terapéuticas según las necesidades del paciente. Entre ellas se encuentran la terapia manual dirigida a mejorar la movilidad vertebral y de los tejidos adyacentes, las técnicas de movilización neural o neurodinámica, el ejercicio terapéutico progresivo y la educación sobre el dolor y la recuperación funcional.
La movilización neural ocupa un papel especialmente relevante en aquellos pacientes que presentan signos claros de mecanosensibilidad del sistema nervioso. Estas técnicas buscan restaurar la capacidad normal de movimiento de las estructuras neurales, reducir la sensibilidad mecánica y favorecer una recuperación funcional más completa.
Paralelamente, el ejercicio terapéutico constituye el eje central del proceso de rehabilitación. El objetivo no es únicamente disminuir el dolor, sino mejorar la capacidad física del paciente, restaurar la confianza en el movimiento y facilitar el retorno a las actividades laborales, deportivas y de la vida diaria. Dependiendo de cada caso, el programa puede incluir ejercicios de control motor lumbo-pélvico, técnicas neurodinámicas activas, fortalecimiento progresivo, trabajo de estabilidad, acondicionamiento aeróbico y estrategias de exposición gradual a los movimientos que generan temor o síntomas.
En aquellos pacientes con dolor persistente o síntomas neuropáticos de larga evolución, también incorporamos estrategias basadas en la neurociencia del dolor y la educación terapéutica, ayudando a comprender los mecanismos implicados en su proceso y favoreciendo una participación activa en la recuperación.
Nuestra filosofía de trabajo se alinea con la evidencia científica más actual: priorizar intervenciones activas, individualizadas y fundamentadas en un razonamiento clínico sólido, evitando tratamientos estandarizados y adaptando cada programa a las características específicas de la persona que consulta.
El objetivo final no es únicamente aliviar el dolor irradiado, sino recuperar la función, mejorar la calidad de vida y minimizar el riesgo de recaídas futuras.
Referencias bibliográficas
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