neuropatia diabetica
septiembre 14, 2026

Neuropatía diabética: por qué la diabetes daña el sistema nervioso periférico

Como fisioterapeuta, es frecuente en consulta tener que resolver la duda de mis pacientes diabéticos acerca de su predisposición a sufrir neuropatías. Aunque el argumento del campo metabólico hostil en relación con la hiperglucemia a veces me ayuda a explicar el problema, la complejidad de la fisiopatología de la neuropatía diabética me ha animado a preparar esta entrada para intentar aportar información a los pacientes más exigentes 😉

La neuropatía diabética

La neuropatía diabética es una de las complicaciones crónicas más frecuentes y discapacitantes de la diabetes mellitus.  Generalmente se ha aceptado que este daño a los nervios periféricos es una consecuencia “tardía” de la hiperglucemia mantenida. No obstante, en la actualidad se sabe que su fisiopatología es mucho más compleja: implica alteraciones metabólicas, vasculares, inflamatorias y mitocondriales que convergen en un mismo resultado final, el daño progresivo del nervio periférico.

Comprender estos mecanismos nos ayuda a entender por qué determinados pacientes desarrollan dolor neuropático, pérdida sensitiva, debilidad o peor capacidad de regeneración tisular. También nos ayuda a contextualizar fenómenos clínicos habituales como la hiperalgesia, la pérdida de sensibilidad protectora o la vulnerabilidad mecánica del tejido neural.

¿Qué es exactamente la neuropatía diabética?

La neuropatía diabética engloba un conjunto heterogéneo de trastornos del sistema nervioso periférico atribuibles a la diabetes. La forma más frecuente es la polineuropatía distal simétrica, caracterizada por afectación progresiva de fibras sensitivas y, posteriormente, motoras, con un patrón “en calcetín y guante”.

Sin embargo, la diabetes también puede producir:

  • Neuropatías focales y multifocales.
  • Radiculopatías.
  • Plexopatías.
  • Neuropatía autonómica.
  • Mononeuropatías por atrapamiento.

El denominador común es la lesión estructural y funcional del nervio periférico secundaria al entorno metabólico alterado propio de la diabetes.

La hiperglucemia crónica: el punto de partida

El principal factor de riesgo para desarrollar neuropatía diabética es la exposición prolongada a hiperglucemia. No obstante, el problema no es únicamente “tener la glucosa alta”, sino cómo ese exceso de glucosa altera la biología celular del nervio.

Las neuronas periféricas y las células de Schwann poseen una capacidad limitada para regular la entrada de glucosa al interior de la célula. Cuando la glucemia permanece elevada de forma mantenida, estas células acumulan glucosa en exceso y activan rutas metabólicas patológicas.

A partir de este momento se desencadenan varios mecanismos interrelacionados.

1. Estrés oxidativo

Actualmente, el estrés oxidativo se considera uno de los mecanismos centrales en la fisiopatología de la neuropatía diabética.

La sobrecarga de glucosa aumenta el metabolismo celular y altera el funcionamiento normal de las mitocondrias, que empiezan a producir en exceso moléculas altamente reactivas derivadas del oxígeno. Estas moléculas —denominadas especies reactivas de oxígeno (ROS, Reactive Oxygen Species)— incluyen, entre otras, radicales libres, que son átomos o moléculas inestables químicamente muy agresivas.

En condiciones fisiológicas, las ROS participan en procesos de señalización celular y se neutralizan mediante sistemas antioxidantes. Sin embargo, cuando su producción supera la capacidad de defensa antioxidante de la célula, se produce un estado de estrés oxidativo, en el que estas moléculas comienzan a reaccionar de forma no controlada con estructuras celulares como:

  • ADN
  • proteínas estructurales y enzimáticas
  • lípidos de membrana
  • componentes mitocondriales

Este desequilibrio es especialmente relevante en la neuropatía diabética, ya que las células nerviosas son particularmente vulnerables al daño oxidativo sostenido: se altera la función axonal y favorece la degeneración nerviosa progresiva.

Además, el estrés oxidativo activa cascadas inflamatorias intracelulares —como NF-κB— que perpetúan el daño tisular y aumentan la sensibilización nociceptiva.

¿Por qué el nervio periférico es especialmente vulnerable?

El nervio periférico posee una alta demanda metabólica y depende de un delicado equilibrio energético para mantener:

  • El transporte axoplásmico.
  • La homeostasis iónica.
  • La conducción nerviosa.
  • La integridad de la mielina.

Cuando la mitocondria falla, el axón pierde capacidad de mantener estos procesos. Por ello, las fibras más largas suelen afectarse primero, explicando el patrón distal típico de la neuropatía diabética.

2. Activación de la vía del poliol

En condiciones normales, la glucosa se metaboliza principalmente mediante glucólisis. Sin embargo, en hiperglucemia, parte de la glucosa entra en la llamada vía del poliol.

En esta ruta:

  • La aldosa reductasa convierte glucosa en sorbitol.
  • El sorbitol se acumula intracelularmente.
  • Se consume NADPH, necesario para regenerar glutatión antioxidante.

El resultado es doble: aumento del estrés osmótico celular y disminución de la capacidad antioxidante. Esto favorece edema celular, disfunción de las células de Schwann y lesión axonal.

3. Productos finales de glicación avanzada (AGEs)

La hiperglucemia mantenida favorece la formación de productos finales de glicación avanzada o AGEs (Advanced Glycation End Products).

Estos compuestos alteran proteínas estructurales, colágeno y membranas celulares mediante glicación no enzimática. Además, al unirse a su receptor específico (RAGE), desencadenan:

  • Inflamación.
  • Activación de NADPH oxidasa.
  • Mayor producción de radicales libres.
  • Disfunción endotelial.

En términos clínicos, esto implica un entorno tisular menos adaptable, más inflamatorio y con peor capacidad de reparación.

Los AGEs también alteran la biomecánica del tejido conectivo, aumentando rigidez y reduciendo elasticidad, fenómeno relevante en la interfaz mecánica nervio-tejido.

4. Microangiopatía y daño de los vasa nervorum

El nervio periférico depende de una microcirculación muy especializada: los vasa nervorum.

La diabetes produce disfunción microvascular mediante:

  • Engrosamiento de membrana basal.
  • Disfunción endotelial.
  • Reducción del óxido nítrico.
  • Isquemia endoneural.
  • Hipoxia neural.

Por ello, muchos autores consideran la neuropatía diabética también una enfermedad microvascular.

La reducción del flujo sanguíneo neural limita el aporte de oxígeno y nutrientes, agravando el daño metabólico previo y reduciendo la capacidad de regeneración nerviosa.

Este componente vascular ayuda a explicar por qué los pacientes diabéticos presentan:

  • Peor recuperación tras lesiones nerviosas.
  • Mayor susceptibilidad a atrapamientos.
  • Peor tolerancia mecánica neural.
  • Mayor riesgo de ulceración y daño tisular.

5. Inflamación crónica de bajo grado

La diabetes tipo 2 se asocia a un estado inflamatorio sistémico persistente.

Citocinas proinflamatorias como TNF-α o IL-6 contribuyen a:

  • Sensibilización neural.
  • Alteración de la barrera hemato-neural.
  • Activación glial.
  • Degeneración axonal.

El sistema nervioso periférico no solo sufre un daño metabólico pasivo; existe una respuesta neuroinflamatoria activa que participa en la cronificación del dolor neuropático.

¿Por qué algunos pacientes desarrollan neuropatía y otros no?

La hiperglucemia es fundamental, pero no suficiente por sí sola.

Existen múltiples factores moduladores:

  • Duración de la diabetes.
  • Variabilidad glucémica.
  • Resistencia a la insulina.
  • Dislipidemia.
  • Hipertensión.
  • Obesidad.
  • Tabaquismo.
  • Predisposición genética.
  • Sedentarismo.

Esto explica por qué algunos pacientes desarrollan neuropatía precoz incluso con controles glucémicos aparentemente aceptables, mientras otros permanecen relativamente asintomáticos durante años.

Implicaciones clínicas para fisioterapia

Desde una perspectiva fisioterapéutica, la neuropatía diabética no debe entenderse únicamente como una pérdida de sensibilidad distal.

El entorno metabólico y vascular alterado condiciona:

  • Menor capacidad adaptativa del tejido neural.
  • Mayor vulnerabilidad mecánica.
  • Alteraciones del control motor.
  • Disminución de la propiocepción.
  • Peor regeneración nerviosa.
  • Mayor riesgo de dolor persistente.

Además, los fenómenos de hipoxia neural y microangiopatía pueden hacer que determinados tejidos toleren peor la carga mecánica, la compresión o la tensión neural mantenida.

Esto tiene relevancia clínica en:

  • Neurodinámica.
  • Prescripción de ejercicio.
  • Prevención de ulceraciones.
  • Educación terapéutica.
  • Manejo del dolor neuropático.
  • Prevención de caídas.

Conclusión

La neuropatía diabética no es simplemente una “complicación nerviosa” derivada del exceso de glucosa. Es el resultado de una compleja interacción entre hiperglucemia, estrés oxidativo, inflamación, disfunción mitocondrial y daño microvascular.

El nervio periférico vive en un entorno metabólicamente hostil que altera su función, estructura y capacidad de reparación.

Comprender esta fisiopatología permite interpretar mejor muchos hallazgos clínicos observados en pacientes con diabetes y aporta un marco más sólido para el razonamiento clínico en fisioterapia.

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Referencias

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