Síndrome de la plica sinovial medial de la rodilla

  • 5 septiembre, 2019

Síndrome de la plica sinovial medial

El dolor en la cara anterior y medial de la rodilla es un frecuente motivo de consulta. Especialmente en relación con la práctica deportiva. Son varias las estructuras que pueden dar origen a este síntoma. La tendinopatía rotuliana, el síndrome femoropatelar, la meniscopatía, el esguince del ligamento lateral interno, la rotura del ligamento cruzado anterior, la inflamación de la grasa de Hoffa… son ejemplos de situaciones clínicas que cursan con dolor anteromedial de rodilla. En esta entrada hablamos del síndrome de la plica sinovial medial de la rodilla, otro cuadro clínico que cursa con dolor anterior y medial de rodilla.

¿Qué es la plica sinovial medial?

Las plicas de la rodilla son repliegues fibrosos de la cápsula sinovial de la articulación de la rodilla. Son tejidos remanentes del desarrollo embriológico. Bien cumplían una función de compartimentación de la rodilla, o bien se formaron como consecuencia del desarrollo del espacio articular. Los anatomistas discuten estás posibilidades.

La plica medial de la rodilla, la más común y problemática de todas, se origina proximalmente a nivel suprapatelar. Desciende a lo largo del cóndilo femoral medial para insertarse en el revestimiento sinovial intraarticular de la rodilla.

Normalmente, la plica sinovial medial se desliza sobre la cara anteromedial del cóndilo femoral medial durante la flexión y extensión de la rodilla. Generalmente, este movimiento de deslizamiento no produce ningún síntoma. Ello es debido a la alta viscosidad del líquido sinovial que la lubrica.

En relación con traumatismos, esta estructura puede irritarse. Puede ocurrir por un golpe directo de importancia. O, más comúnmente, por microtraumatismos de repetición. Es frecuente encontrar la irritación de la plica medial en jóvenes que practican actividades deportivas como remo, natación, ciclismo y baloncesto.

Causas del síndrome de la plica medial

Las razones por las que la plica sinovial medial puede generar síntomas son varias. Las causas más comunes son:

  • Congénita: una plica medial excesivamente grande puede aumentar las posibilidades de pinzamiento e irritación.
  • Inflamación: el estado inflamatorio de la plica puede causar dolor, y las condiciones crónicas pueden conducir a tejidos fibróticos.
  • Traumatismo: incluso una incidencia traumática de  hace años puede resultar en el desarrollo del síndrome de plica medial.
  • Cirugías múltiples: numerosas cirugías de rodilla pueden provocar cambios en el tejido circundante e irritar la plica medial.
  • Otras afecciones, como artritis, lesiones meniscales y otras patologías de la rodilla.

Herramientas diagnosticas

El diagnóstico del síndrome de la plica medial de la rodilla es, básicamente, clínico. El dolor a la palpación del área de proyección de la plica, y una serie de tests físicos aportan datos muy relevantes. La información obtenida con el examen subjetivo, más la de la exploración física, suelen ser suficientes.

Desde luego, la prueba más concluyente es la artroscopia diagnóstica. El cirujano puede valorar directamente el ancho, el grosor, el color, la vascularización y la tensión de la plica. El problema es que, siendo una prueba tan invasiva, puede causar irritación adicional y cicatrización de la plica sinovial medial. Una ecografía dinámica tiene buena sensibilidad y especificidad, y puede reforzar el diagnóstico.

Signos y síntomas

  • Dolor sordo de localización anteromedial de rodilla, a nivel rotuliano medial por encima de la línea articular.
  • Crepitación.
  • Pseudo-bloqueo de rodilla durante las escaleras, sentadillas y flexión de rodilla. 
  • El dolor aumenta con las actividades y se exacerba con la flexión-extensión, pero puede estar presente en reposo.
  • Sentarse quieto durante períodos prolongados agrava los síntomas.
  • Posible derrame.

Tratamiento

Los estudios sugieren que el tratamiento no quirúrgico del síndrome de plica medial tiene éxito dentro de las 6-8 semanas de un programa de tratamiento. La fisioterapia, establecida con control, incluyendo las medidas oportunas de educación, terapia manual y ejercicio terapéutico, resulta el tratamiento de elección y resolución en la mayoría de casos. El fortalecimiento del cuádriceps, el estiramiento de los isquiotibiales, junto a medidas analgésicas y antiinflamatorias, son opciones viables a considerar.

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