Neurodinámica y Deporte

  • 3 septiembre, 2018
Neurodinamica deporte atletismo

Neurodinámica

La neurodinámica se basa en la movilización del sistema nervioso.

Desde el punto de vista diagnóstico, nos ofrece herramientas de puesta en tensión progresiva de determinadas porciones del sistema nervioso para analizar la respuesta del paciente.

Y desde el punto de vista terapéutico, y muchas veces a partir de estas mismas valoraciones a las que llamamos test neurodinámicos, nos permite establecer unas movilizaciones para reducir esta respuesta cuando resulta patológica.

En las formaciones y ponencias que imparto, generalmente insisto en que la neurodinámica debe centrarse en la valoración principalmente de la mecanosensibilidad neural del paciente. Es decir, buscar la reproducción de los síntomas del paciente. Una vez obtenidos, analizar si se relacionan con el sistema nervioso del paciente, especialmente sensible a determinados movimientos.

E insisto en esta idea porque muchas veces el enfoque de buscar la solución más en la restauración de la mecánica que en la normalización de la sensibilidad, conduce al fracaso. Incluso aumenta los síntomas. Y digamos que ya hay demasiado iatrogenia en el mundo como para sumar nuestro granito de arena.

Neurodinámica y deporte

Pero, especialmente en el caso del deporte, muchas veces hay que hacer una excepción.

Si bien es cierto que regular la mecanosensibilidad neural sigue siendo fundamental en los deportistas, muchas veces restaurar la patomecánica se plantea como la clave del problema.

Intentaré razonarlo bien. Me refiero a casos en los que la limitación del movimiento, y no tanto los síntomas, es el problema del paciente, y éste se relaciona con el tejido neural.

Pongamos un ejemplo. De atletismo, que me encanta. Una vallista que hizo una rotura fibrilar en el músculo semitendinoso, y qué 3 meses después aún notaba una tensión excesiva en la cara posterior del muslo al atacar la valla. No le dolía, pero limitaba la extensión de rodilla y por tanto condiciona un mal gesto técnico.

En la valoración neurodinámica encontramos una notable asimetría al testar la pierna derecha y la izquierda con el test de slump y la elevación de la pierna recta. En ambos casos la sensación de la corredora era de tensión, y en ambos casos la diferenciacion estructural reducía está sensación y mejoraba la extensión de rodilla.

Si queremos hipotetizar la plausibilidad biológica de ello, podemos pensar en un proceso de cicatrización exhuberante del músculo que había provocado una adherencia en el nervio ciático, cuya capacidad de deslizamiento con respecto a las estructuras circundantes se veía reducida.

En estos casos, la resolución de este conflicto mecánico debía ayudar a la atleta.

En este ejemplo no hay un problema de especial sensibilidad, sino una evidente restricción de movimiento.

Resolución de la patomecánica neural

La mecanosensibilidad neural clínica la reducimos mediante una movilización dentro de una ventana de seguridad. Hace tiempo se hablaba de técnicas de deslizamiento, aunque el concepto de “ventana de seguridad de la movilización neural” qué presenté hace años y publiqué en el libro Neurodinámica en la práctica clínica, ha sustituido en el contexto clínico la necesidad de estos supuestos mecanicistas.

Pero, en relación al tema que nos ocupa en este post, estos supuestos mecanicistas cobran especial relevancia. Ya que el tratamiento de la patomecánica neural es una progresión desde las técnicas clásicas de deslizamiento a las técnicas de tensión neural.

Aunque todo depende de la singularidad del caso clínico del paciente, a modo de recomendación podríamos evolucionar según esta secuencia:

  • Técnicas de deslizamiento neural de baja amplitud.
  • Técnicas de deslizamiento neural con mayor amplitud en el componente articular más alejado de la zona de tensión.
  • Técnicas de deslizamiento neural con gran amplitud en los dos componentes articulares craneal y caudal a la zona de tensión.
  • Técnicas de tensión neural, de forma oscilatoria y rítmica dejando estático el componente más cercano a la zona de tensión y movilizando el otro componente.
  • Técnicas de tensión neural, de forma oscilatoria y rítmica dejando estático y componente más alejado a la zona de tensión y movilizando el otro componente.
  • Modificación de los ejercicios dinámicos de estiramiento muscular para incluir progresivamente tensión en el tejido neural anatómicamente relacionado.
  • Modificación de los gestos técnicos para exponer, progresiva pero cuidadosamente, a tensión en el tejido neural anatómicamente relacionado.
  • Normalización del gesto técnico una vez resuelta la susceptibilidad biomecánica impuesta por la patomecánica neural.

Es tan solo una propuesta de progresión que entiendo lógica, y desde luego qué he aplicado y comprobado eficaz a nivel clínico.

Si ayuda, me alegro.

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