Estiramientos y neurodinámica

  • 1 febrero, 2018
estiramientos y neurodinamica osteon fisioterapia carlos lopez cubas

Ganar flexibilidad

Aumentar el rango de movimiento puede ser el objetivo dentro de un programa de ejercicio.

Puede así serlo en un contexto terapéutico, donde una limitación del movimiento suponga una disfunción para el paciente. También en el ámbito deportivo, donde una mayor flexibilidad y capacidad de movimiento condicione una mejor técnica. E igualmente en el mundo de las artes escénicas. Ahí donde la belleza gestual generalmente va asociada a posiciones de mayor amplitud articular.

Para ello, las estructuras estiradas durante ese movimiento a ganar deben dejarse alargar. Estas estructuras anatómicas presentarán una resistencia al estiramiento en relación con su histología y fisiología. Es decir, de su composición y su función. La cantidad de tejido conjuntivo y el tipo de este tejido resultarán en una mayor o menor resistencia.

Resistencia de los tejidos a alargarse

Una cápsula articular, un ligamento, una aponeurosis, un tendón… Estos tejidos se resistirán a alargarse principalmente debido a su principal composición de tejido conjuntivo. Un músculo ofrecerá resistencia al estiramiento debido también a la consistencia de su tejido conjuntivo. Pero también por su estado de contracción, voluntario o reflejo. Los receptores de tensión del músculo (principalmente los husos musculares) responden mandando contraerse a las fibras cuando detectan el estiramiento.

El nervio también cuenta con una importante cantidad de tejido conjuntivo, que ofrece una firme resistencia al alargamiento. Pero la resistencia añadida a verse estirado del nervio, reclutando la actividad de musculatura que lo defiende y escuda con su contracción, se relaciona con el preciado contenido a proteger. Este contenido no es otro que los axones neuronales, que no llevan bien la tensión excesiva. La mecanosensibilidad neural, la capacidad del nervio de detectar los cambios en la tensión (también la compresión), le es de utilidad para advertir los excesos de mecánica y poner en marcha los mecanismos necesarios para defenderse.

Estiramientos del nervio

Las maniobras pasivas de estiramiento han demostrado su capacidad para elongar los diferentes tejidos. Así es en el caso de cápsulas articulares retraídas, tejidos cicatriciales, o el tejido muscular. El músculo responde muy bien también dejándose elongar tras la contracción en posición de alargamiento seguida de estiramiento pasivo.

Pero el nervio, ¿cómo responde al estiramiento?

La relación entre estiramientos y neurodinámica ha sido investigada desde diferentes vertientes. Es sabido que la movilización del sistema nervioso, mediante técnicas que reduzcan la mecanosensibilidad neural, puede mejorar el rango en movimientos analíticos. Es decir, aquellos que afectan a una sola articulación en una determinada dirección. Pero, ¿podría la neurodinámica mejorar los movimientos más complejos y naturales, como inclinar todo el cuerpo hacia delante, o elevar toda la pierna?

Cuando la mecansonsibilidad neural es muy elevada elevada, cuando es por tanto clínica, es decir, supone un síntoma que discapacita a un paciente (como por ejemplo en una ciática), la neurodinámica reduce esta mecanosensibilidad y permite movimientos más amplios. En un paciente con dolor neuropático, la neurodinámica va a conseguir mayores rangos de movimiento libres de dolor.

La duda es si, cuando el objetivo es ganar rango de movilidad, sin existir una patología o situación clínica previa, la neurodinámica va a ayudar.

Movilización neural y ganancia de rango articular en sujetos asintomáticos

Ahí ha habido opiniones de diversa índole, desde clínicos e investigadores. Sirva de ejemplo este estudio australiano, que investigó el efecto de la movilización neural frente a los estiramientos pasivos de los músculos isquiotibiales. Midieron como referente la distancia de los dedos al suelo. Una sola sesión de movilización neural en la posición de “slump” aumentó esta distancia. Y lo hizo en un grado similar al del estiramiento isquiotibial estático. Esto sugiere que la neurodinámica puede ser un factor que influye en movimientos como la flexión del tronco hacia el suelo.

Los autores sugieren que la movilización neural puede considerarse como un método alternativo al estiramiento estático de los isquiotibiales para mejorar el rango en estos movimientos.

Mi opinión al respecto es que así es, aunque en los casos sin clínica previa, dicha ganancia inmediata de rango de movimiento mediante neurodinámica debe potenciarse mediante técnicas pasivas de estiramiento a lo largo del tiempo, para asegurar una mayor perdurabilidad.

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Estiramientos, neurodinámica y prevención

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