Kinesiofobia y dolor crónico

  • 20 noviembre, 2017
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¿Qué es la kinesiofobia?

Cuándo existe un dolor persistente, los pacientes generalmente desarrollan un miedo al movimiento. Es a lo que llamamos kinesiofobia.

El cerebro del paciente con dolor prefiere evitar novedades, evitar riesgos. Se vuelve temeroso e impulsa al paciente a moverse lo mínimo posible, al entender que el movimiento se relaciona con el dolor. Lamentablemente, esta actitud de evitación del movimiento condiciona un mayor desacondicionamiento físico y limita las posibilidades de encontrar estrategias de movimiento y funciones no relacionadas con el dolor.

La kinesiofobia es una forma mediante la cual el cerebro decide malcriarnos. En situaciones de dolor agudo es útil para prevenir más daño. Pero en situaciones de dolor disfuncional, maladaptativo (cómo ocurre en la mayoría de situaciones de dolor crónico), en el que ya no hay una relación clara entre el daño y los síntomas, la kinesiofobia condiciona la permanencia del dolor.

Fisioterapia y kinesiofobia

Los fisioterapeutas especialistas en el tratamiento del dolor, como profesionales del movimiento y la función, somos los encargados de resolver los problemas relacionados con la kinesiofobia.

Nos encontramos con un reto en el que nuestra praxis no va dirigida a mejorar la salud de los tejidos: no tenemos que relajar músculos, desinflamar tejidos, ni estirar otras estructuras para ayudar al paciente. Aunque muchas veces él no lo crea, todo esto está perfectamente y no se relaciona directamente con el dolor que sufre.

En estos pacientes, los fisioterapeutas especializados en el tratamiento del dolor crónico empleamos otro tipo de técnicas.

Entre ellas se encuentra la educación en neurofisiología del dolor: explicamos al paciente qué le ocurre desde un punto de vista más realista y científico para que reduzca ese temor al movimiento. E invitamos mediante una exposición gradual al paciente a recuperar sus funciones. Para ello deconstruimos estas funciones deterioradas y asociadas al dolor, en gestos y movimientos que aún no están codificados como dolorosos, y vamos poco a poco normalizando su ejecución hasta completar las funciones completas. Parte del trabajo se parece bastante al enfoque que la psicología ofrece al tratamiento de las fobias.

El tratamiento de la kinesiofobia en pacientes con dolor crónico es altamente eficaz, y su resolución se relaciona directamente con una mejoría en la calidad de vida del paciente y reducción en sus niveles de dolor.

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