Disfunción de Control Motor

Control motor

Los síndromes de dolor músculo-esquelético rara vez son causados por acontecimientos aislados, como un determinado traumatismo. Generalmente, los movimientos habituales y las posturas mantenidas juegan un rol importante en el desarrollo de desórdenes del movimiento, también llamadas disfunciones de control motor.
Son varias las situaciones clínicas en las que el componente de disfunción de control motor contribuye de forma predominante en la patología:

  • Dolor postural.
  • Dolor de inicio insidioso.
  • Patología por sobreuso.
  • Dolor recurrente.
  • Dolor crónico.

El reclutamiento muscular, es decir, el orden, velocidad e intensidad con la que los diferentes grupos musculares se activan para desarrollar los movimientos, está modulada por el Sistema Nervioso Central, influenciado por las aferencias propioceptivas y factores psicosociales. En un estado de dolor, existe evidencia científica que demuestra la presencia de cambios significativos relacionados con el reclutamiento muscular y las estrategias de control motor:

  • alteración del reclutamiento muscular, sobre todo de la musculatura tónica postural. Los grupos musculares pequeños y profundos con función estabilizadora no se activan como y cuando deberían (Hodges 2005).
  • patrones de cocontracción persistente, de forma que la musculatura agonista (encargada de un movimiento) y antagonista (encargada del movimiento contrario) se contraen simultáneamente durante los diferentes gestos,
  • reclutamiento exagerado de los músculos poliarticulares frente a un menor reclutamiento de los músculos segmentarios profundos; los músculos grandes se ponen en funcionamiento cuando los pequeños y profundos (estabilizadores) deberían asumir el control (Moseley 2003),
  • las sinergias musculares reclutadas para desarrollar actividades funcionales de baja carga o posturas se ven sustituidas por el reclutamiento característico de actividades más enérgicas. Los músculos encargados de saltar, lanzar o levantar cargas pesadas se activan en situaciones normales como andar o permanecer de pie.

Es labor del fisioterapeuta la restauración del control motor, ya que un movimiento defectuoso puede inducir patología (no solo ser el resultado de ella), repercutiendo a varios niveles. Las técnicas de control motor mejoran la estabilidad articular a un nivel funcional, equilibrando las acciones musculares durante el movimiento.

 

Desequilibrios musculares (V. Janda)

 

El modelo de los desequilibrios musculares de V. Janda ofrece una visión funcional y operativa del conjunto de manifestaciones físicas que acontecen con el desacondicionamiento físico a nivel muscular. Se basa en la distinción entre músculos posturales y dinámicos, y a su diferente respuesta ante el estrés, la disfunción, la tensión.

  • Los músculos posturales son aquellos responsables del mantenimiento de la postura, en el caso del ser humano la bipedestación, y más concretamente el apoyo unipodal, en relación con la posición mantenida durante la marcha.
  • Los músculos fásicos tienen una actividad más dinámica, se ponen en funcionamiento para desarrollar gestos concretos, como lanzar una pelota, y durante la mayor parte del tiempo permanecen en un estado de relativa inactividad.

El comportamiento de cada grupo de músculos en relación con un desacondicionamiento físico vaa ser distinto:

  • Músculos posturales / tónicos: Facilitamiento, acortamiento, hipertonía.
  • Músculos dinámicos / fásicos: Inhibición, debilidad, hipotonía

Agrupando por su localización estos músculos se deducen los síndromes característicos de la zona cérvicoescapular y la zona lumbopélvica, llamados síndromes cruzados superior e inferior.

El objetivo del tratamiento de los desequilibrios musculares consiste en restablecer la longitud, la fuerza y el control de la función muscular. Conociendo la naturaleza de cada grupo muscular, y valorando su respuesta ante la disfunción, el tratamiento de dicho músculo se basa en ejercicios basados más en el estiramiento y las técnicas para rebajar el tono muscular (músculos posturales), o el fortalecimiento (músculos fásicos).

En el caso de que estos desequilibrios musculares se relacionen con una disfunción de estabilidad, las técnicas más específicas de control motor deben ser seleccionadas por el fisioterapeuta según el caso.

 

Músculos posturales / tónicos: responden a la disfunción / tensión con facilitamiento, acortamiento e hipertonía.

  • Gemelos,
  • soleo,
  • aductores,
  • recto anterior del cuádriceps,
  • isquiotibiales,
  • psoas iliaco,
  • piramidal,
  • tensor de la fascia lata,
  • cuadrado lumbar,
  • erectores espinales,
  • dorsal ancho,
  • porción superior del trapecio,
  • esternocleidooccipitomastoideo,
  • musculatura suboccipital,
  • angular de la escápula,
  • masticadores,
  • pectoral mayor, y
  • flexores de los brazos.

 

 

Músculos dinámicos / fásicos: responden a la disfunción / tensión con inhibición, hipotonía y debilidad (denominada pseudoparesia por Janda).

  • Tibial anterior,
  • glúteo mayor,
  • glúteo mediano,
  • recto mayor del abdomen,
  • trapecio medio e inferior,
  • escaleno y largo del cuello,
  • deltoides,
  • digástrico,
  • serrato anterior, y
  • romboides.

 

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