Inestabilidad Vs Luxación de hombro

  • 14 abril, 2016
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o cómo y por qué se sale el hombro

La inestabilidad del hombro, y la luxación del hombro, son dos entidades clínicas frecuentes, relacionadas pero diferentes. Antes de entrar en su diferenciación, hablemos un poco del hombro.

El hombro esta constituido por un complejo de 4 articulaciones: glenohumeral, escapulohumeral, esternoclavicular y acromioclavicular. Todo esto constituye la articulación más móvil del cuerpo y como consecuencia de esta gran movilidad la estabilidad se ve un poco sacrificada.

De las cuatro articulaciones nombradas anteriormente, la articulación glenohumeral es la que aporta mayor rango de movilidad al complejo del hombro, y esto se debe en gran parte a su morfologia. La congruencia de la articulación glenohumeral es muy baja, ya que la cabeza del húmero es mucho más grande y redondeada que la glena (cara articular anterior de la escápula), con lo que la anatomía facilita que se pueda producir una luxación o encontremos una situación de inestabilidad.

Los encargados de estabilizar esta articulación se pueden clasificar en dos grupos; complejo osteo-capsulo-ligamentoso (estructuras pasivas) y complejo muscular, principalmente el manguito de los rotadores y la porción larga del músculo bíceps braquial (estructuras activas).

En el caso del hombro, la mayor parte de la responsabilidad recae sobre las estructuras activas.

 

¿a qué nos referimos cuando hablamos de inestabilidad?

Una inestabilidad glenohumeral se corresponde con una pérdida de la capacidad de las estructuras del hombro para mantener la cabeza humeral en una posición correcta con respecto a la glena. Cuando esto ocurre, se dice que el hombro es inestable.

Esta condición puede conllevar a una subluxación o luxación de la cabeza humeral, aunque no necesariamente tiene que ser así, por lo que inestabilidad no se relaciona directamente con luxación de hombro.

 

¿qué es una subluxación o una luxación de hombro?

 Denominamos subluxación cuando la salida de la cabeza humeral de la cavidad glenoidea es parcial. Se suele asociar a una reducción inmediata, es decir, el hombro vuelve a su sitio tal como se ha salido, de forma rápida y espontánea, y habitualmente la capacidad de mover el hombro se conserva.

Sin embargo, en una luxación la cabeza humeral pierde por completo la congruencia con la glena, provocando una marcada impotencia funcional, al perder completamente la relación articular.

Claramente un hombro inestable tiene más papeletas de sufrir este tipo de lesiones, y una vez se han producido la estabilidad del hombro ya queda comprometida, pero no necesariamente una cosa lleva a la otra, ni se trata del mismo problema.

 

¿Por qué hay hombros más inestables?

Hay situaciones que condicionan una mayor predisposición a sufrir una inestabilidad del hombro; de hecho, hay deportes como la natación y la gimnasia deportiva que exigen unos rangos de trabajo por encima de lo fisiológico, lo que conlleva muchos problemas de pérdida de control del hombro. El abuso de determinados gestos de forma repetida, como determinadas modalidades de lanzamiento, puede tener como consecuencia un aumento en la laxitud de las estructuras pasivas que deben estabilizar la articulación glenohumeral.

Aunque no siempre el deporte es el responsable de que se de esta situación. Condiciones genéticas como la hiperlaxitud sístemica o determinadas colagenopatias tienen el mismo efecto sobre el hombro. Al determinar que las estructuras conectivas y cápsulo-ligamentosas sean más laxas, la estabilidad de la articulación se ve mermada, y la cabeza humeral tiene más holgura para moverse.

 

Una ejemplo de clasificación de la inestabilidad del hombro

 A grandes rasgos estos tipos de lesiones se pueden clasificar dentro de dos grupo:

  • Inestabilidad traumática: la clara razón de que el hombro haya perdido su capacidad de centrado en estos casos es un traumatismo, un golpe o el abuso de un gesto repetitivo que puede conllevar o no una luxación.
  • Inestabilidad no traumática: estas son las más complejas de detectar ya que no hay un traumatismo asociado a la inestabilidad del hombro. Dentro de este tipo de inestabilidad encontramos distintos grados:
    • Hombro suelto: en el que la cabeza humeral no llega a subluxar pero pierde control de los movimientos.
    • Luxación voluntaria: el propio sujeto es capaz de sacar y recolocar la cabeza humeral sin que le suponga dolor o disfunción asociada.
    • Luxación habitual: la falta de control sobre el hombro provoca que de forma involuntaria, asociado a ciertos gestos, la cabeza humeral pierda la congruencia con la glena.
    • Subluxación mantenida: de forma constante la cabeza del húmero se encuentra en una condición de incongruencia articular que puede condicionar una disfunción del movimiento del hombro.

 

¿Como mejoramos una situación de inestabilidad?

 Como adelantábamos al inicio del post, la estabilidad del hombro es muy dependiente de la musculatura que lo conforma, ya que los estabilizadores pasivos son funcionalmente bastante deficientes. Esta dependencia aun se incrementa en los casos en los que la estabilidad pasiva se encuentra más mermada por verse aumentada la laxitud, ya sea, como hemos comentado anteriormente, como consecuencia genética (hiperlaxitud sistémica), a causa de gestos deportivos repetidos o tras un traumatismo.

La cirugía tiene un papel importante en los problemas de gran inestabilidad, sobretodo en esos casos en los que las estructuras pasivas se han visto muy afectadas. No obstante, hay artículos que defienden, principalmente en menores de 14 años, esperar y realizar un tratamiento conservador, ya que se ha observado una importante mejora en muchos de los casos que cursan con inestabilidad.

Dentro de la rehabilitación la clave se encuentra en el trabajo del control motor del hombro.

 

El trabajo de control motor en el hombro

 El control motor es la integración de la información sensorial procedente del entorno y de nuestro propio cuerpo, que realiza el sistema nervioso central para determinar de que forma en que debe actuar nuestro aparato locomotor en cada situación.

En lo que a la estabilidad del hombro atañe, es lo que permite mantener la cabeza humeral en su sitio en todo el recorrido del hombro, permitiendo una movilidad coordinada, funcional e indolora.

Esto nos hace pensar en el control motor como la clave para mejorar un hombro inestable.

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