Neurodinámica y cambios necesarios

  • 16 noviembre, 2015
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No es correcto asumir todo lo que actualmente sabemos acerca de los mecanismos neurofisológicos detrás del efecto terapéutico de la terapia manual, y mantener un modelo estrictamente mecanicista alrededor de la movilización del sistema nervioso.

No es admisible elegir aquellas muestras de evidencia basada en hallazgos de imagen que preferimos interpretar desde un punto de vista meticuloso para ignorar el trasfondo clínico, y por supuesto también científico, que además respalda el sentido común y que desprecia la relevancia de tales hallazgos.

No es necesario idear modelos biomecánicos que nos asemejan a un terminator con cables deslizantes y tuercas, para entender que al final la base de nuestra praxis es el buen hacer en la prudente administración del movimiento, y que la mecanosensibilidad (como forma de sensibilidad en respuesta a estímulos como el movimiento) la dictaminan, en última instancia, las más altas esferas del sistema nervioso central.

Y la neurodinámica, la orientación diagnóstica y terapéutica basada en la valoración y tratamiento de la mecanosensibilidad neural mediante la administración de movimiento al tejido nervioso, debe atender tales nociones para integrarse en la visión más contemporánea de la terapia manual.

Las formas de entendar y aplicar la neurodinámica cambian, necesariamente cambian.

Y producto de ello, son los cambios en la forma de interpretarla en un contexto diagnóstico, aplicarla en la praxis clínica, e impartirla, justificarla y razonarla como docente.

Sólo con los compañeros de zérapi, por poner un ejemplo, van a ser, contando el curso que nos espera ahora en diciembre en Madrid, 10 las ediciones organizadas de la formación “Neurodinamica en la Práctica Clínica”. Y creo qué ni un 20% del temario de la primera edición queda sin actualizar y reconceptualizar.

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Recuerdo varios comentarios de Francisco Neto en la primera formación de Mulligan Concept que recibí, así como de Rolf Baeni en la formación de McConnell, o de Hannu Luomajoky hablándonos de las aplicaciones clínicas de la neurodinamica hará ya unos años. Lo cierto es que todos los docentes reconocían haber asumido una reconceptualización y modificado gran parte del discurso desde los inicios en que se definían las diferentes orientaciones terapéuticas. Si no me equivoco, el afán inicial por el reposicionamiento del disco queda también lejos de los argumentos actuales de los docentes del enfoque McKenzie.

El caso es que poco queda de aquello de que la mejoría del paciente se relaciona con que una porción de anatomía que esta “para acá”, la movamos y se quede “para allá”.

Y el efecto reductor de la mecanosensibilidad neural que proporciona la movilización del sistema nervioso debidamente administrada, tampoco puede hoy justificarse en base a tubos, cables y maniobras que desatascan estructuras.

En 2015, no.

¿En 2020? Ni idea, pero cuando llegue nos enteraremos y esforzaremos por adaptarnos a la mayor plausibilidad biológica, clínica y científica.

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