Project semicolon

  • 14 julio, 2015
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Existen múltiples campañas de sensibilización hacia diferentes causas; de hecho últimamente han proliferado en sus más diversas formas. Hemos visto cubos de agua helada tirada encima de la cabeza, pulseras y lacitos de diferentes colores, y otros variopintos recursos para llamar la atención, o incluso hacer denuncia, de causas socialmente desatendidas.

Pero ha sido la campaña del “punto y coma” tatuado en la muñeca la que más me ha impactado. Por el símbolo elegido y por el significado y trascendencia de aquello que intenta comunicar.

Project semicolon

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En los últimos años, en el ámbito personal y profesional (si acaso pudiésemos separar en estos casos tales ámbitos), he estado cerca de varias personas que han manifestado su situación de profunda desesperanza, de tristeza y descontento con el rumbo que ha tomado su existencia. Personas que desbordaban muestras de incapacidad para encontrar razones para seguir adelante. Personas incomprendidas que al buscar apoyo no han encontrado más que compasión y acusaciones de fragilidad en muchos de los que les rodeaban al no llegar a respetar la realidad y relevancia de su situación.

La idea del punto y coma, para los promotores de la campaña “Project semicolon”, se basa en “A semicolon is used when an author could’ve chosen to end their sentence, but chose not to. The sentence is your life and the author is you

Un punto y coma se utiliza cuando un autor podría haber optado por terminar su frase, pero optó por no hacerlo. La frase es tu vida y el autor eres tú

El proyecto pretende difundir un mensaje de esperanza y amor a aquellos que están luchando con la depresión, el suicidio, la adicción y la auto-lesión. Anima a la gente a tatuar o dibujar un punto y coma en sus cuerpos en apoyo del mensaje.

Son múltiples las historias inspiradoras alrededor de este movimiento, entre los que me resultó especialmente emocionante la publicada en este blog por Heather Parrie, narrando haber sido víctima de la depresión, la ansiedad, la soledad que le obligaron a abandonar su trabajo y gran parte de las cosas que amaba.

I got this tattoo as a promise to myself that I would never willingly end my sentence. I got it as a reminder to take this summer as a pause, and then to keep going strong next year. I also got this this tattoo to open up conversations between myself and other humans about mental illness, because as difficult as mental illness is, what’s more difficult is feeling stigmatized. Or like you failed. Or like people are feeling sorry for you. There’s no question that the stigma surrounding mental illness inhibits struggling humans from finding the help that they need, and I find this absolutely heartbreaking because I know I am not alone when I say that depression destroyed my GPA, my relationships with my friends, my involvement on campus, and much, much more. Heather Parrie

 

Entiendo lo inusual de esta entrada en este blog. Está dedicada, principalmente, a esos luchadores que han sobrevivido a la batalla más cruda. Y, de alguna manera, también pretendía contribuir a sensibilizar alrededor de una iniciativa que puede ofrecer ayuda a aquellos que necesitan encontrar un sentido para algo que la mayoría aceptamos como norma: seguir viviendo.

 

 

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