Tracción y neurodinámica para la radiculopatía cervical

  • 19 febrero, 2015

La radiculopatía cervical es un proceso de gran relevancia clínica.

Neck And Back Pain

Cuando una de las raices nerviosas del área cervical se ve comprometida, bien por un mecanismo compresivo, inflamatorio, infeccioso, tóxico, autoinmune,… puede presentar un deterioro de su función y manifestarse con signos neurológicos negativos y/o positivos.

Estos signos pueden relacionarse con una capacidad deficiente en la conducción de impulsos nerviosos, los signos negativos, en forma de hipoestesias (áreas de piel con la sensibilidad reducida) o grupos musculares débiles o atróficos, generalmente en una de las extremidades superiores. Cuando el problema es más bien una hiperexcitabilidad del sistema nervioso, las manifestaciones más frecuentes, catalogadas como signos neurológicos positivos, son la parestesia (sensación de pinchazos u hormigueos) y el dolor neuropático.

De hecho, el dolor relacionado con una radiculopatia aúna dos tipos de mecanismos de dolor:

  • el dolor nociceptivo, procedente de los tejidos circundantes al foramen intervertebral afecto, o del tejido conjuntivo que protege al propio tejido neural, y
  • el dolor neuropático, propiamente dicho, en el contexto de la desorganización somatosensorial asociada a la axonopatía y los cambios ulteriores en el resto del sistema nervioso central.

En entradas anteriores de este blog ya desarrollé los sucesos relacionados con la hernia discal (aquí y aquí) y la fisiopatologia del dolor neuropático (aquí, aquí, y también aquí).

Un reciente artículo publicado bajo el título The effect of intermittent traction along with neural mobilization in cervical radiculopathy, compara el efecto de dos técnicas de terapia manual que utilizamos para el tratamiento de la radiculopatía cervical: la tracción y la movilización del sistema nervioso. Concluye que la combinación de tracción y neurodinamica es más efectiva en la resolución del dolor y la limitación funcional de los pacientes con radiculopatía cervical, algo que en la clínica ya observamos.

Pero hay un detalle interesante que encuentro en el artículo, y es el intento de presentación y sistematización de estas técnicas, en una patología en la que la individualización y pormenorización de las técnicas, al más mínimo detalle, resulta ser una premisa fundamental para asegurar su éxito.

La tracción es útil, desde luego, pero sólo cuando es administrada cómo y cuando toca. Estirar un cuello sin posicionarlo de forma conveniente, y con una intensidad no ajustada al estado evolutivo de la radiculopatía no sólo puede no ayudar sino que además puede empeorar al paciente. Y en cuanto a la administración de la neurodinámica, no hace falta destacar que su aplicación negligente y descontrolada es de lo más temerario que se puede hacer a un paciente con un cuadro tan irritable.

Estamos acostumbrados a ver cómo la evidencia científica crítica y destierra procedimientos que la evidencia clínica defiende. Este es quizás un peculiar ejemplo de lo contrario, al dar validez a procedimientos que, en mentes y manos inexpertas, pueden ser peligrosos si se administran mal en la práctica clínica.

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