20 años de fisioterapia

  • 2 enero, 2015

2015 supone 20 años compartidos con la fisioterapia.

Cierto es que, por aquello de la vocación, mucho antes reparé en una creciente atracción por las profesiones sanitarias, un extraño sentimiento que animaba desde niño a admirar la capacidad de ayudar a las personas a encontrarse mejor.

Carlos López Cubas OSTEON Alaquàs

El caso es que en 1995 me encontré comenzando mi diplomatura de fisioterapia, sin saber lo que era una vértebra, y tras el periodo de 3 años que entonces correspondían a tales estudios, salí de la universidad con un luminiscente “¿y ahora qué?” grabado en la frente. Desde la perspectiva actual entiendo que las enormes deficiencias con las que nos dejaban caer en el mundo real se debían a un cúmulo de diversos factores, y el esfuerzo de los profesores por reducir su efecto era notable, pero lo cierto es que muy posiblemente eramos yatrogenia pura y dura disfrazados con bata blanca.

El caso es que, acabada la carrera, comenzaron mis esfuerzos por gestionar mis posibilidades laborales, y sobre todo de formación, para modelar el profesional que pretendía ser. Me inflé a cursos, a jornadas y congresos, y se fueron concretando esas pretensiones. Más de una vez pisé en falso, y muchas otras fui adquiriendo nuevas y notables capacidades, y en la mayoría obtuve una de cal y otra de arena. La formación en osteopatía constituye el mejor ejemplo de ello: un buen impulsor de mis habilidades técnicas y gran recuerdo de anatomía y patología, pero por otro lado un irrisorio fomento de imaginativos protocolos universales.

Total, que me tocó salir de esta España nuestra a formarme, y fue en Londres donde me encontré con algo inesperado. Para empezar, una cultura de y hacia la fisioterapia muy distinta a la nuestra, en la que el fisioterapeuta es un profesional de primera intención, las personas con alguna dolencia musculoesquelética no dudan en solicitar asistencia al fisioterapeuta, de forma directa y sin mediación de otros sanitarios. El respeto a la figura y el papel del fisioterapeuta es mucho mayor que a lo que en España estamos acostumbrados. Y, por otro lado, la formación que recibí, en concreto relacionada con la movilización del sistema nervioso y el manejo del paciente con dolor, presentaba unas premisas y valores basados sobre todo en el razonamiento clínico y en un lenguaje para describir los procedimientos prácticamente estandarizado,… y del que curiosamente poco había oído o leído.

Un palo, tal cual y como suena. Las veces que visité aquellas tierras fueron un correctivo de notables dimensiones, algo así como un bofetón que animaba a espabilar, a soltar lastre del que llevaba acumulado, y empezar a reconfigurar mi rol como profesional. De esos estímulos que en su momento son poco agradables, pero cuyas consecuencias, y eso es algo que reconozco ahora sin dudar, suponen un prolífico antes y un después.

Todo ello me hizo revisar y reformar mis bases en relación con la práctica de la terapia manual, respetar el peso de la evidencia científica como tutor a la hora de seleccionar las nuevas orientaciones de formación, y también me animó a rentabilizar los esfuerzos de estudio y asimilación con iniciativas docentes relacionadas sobre todo con la neurodinámica, en la universidad de Valencia y dentro de diferentes iniciativas formativas a lo largo de España (un especial guiño a la gente de zérapi por su incondicional inversión personal y profesional en mi), y de escritura de artículos y lo que terminaría constituyendo años después el libro de “Cuentos Analgésicos”.

También me acercó a docentes como David Butler, Lorimer Moseley, Mark Jones, Gwen Jull, Tim Beames, Hannu Luomajoky, Rolf Baeni, Francisco Neto,…,  y a agruparme con grandes compañeros en la constitución de asociaciones como la Sociedad Española de Fisioterapia y Dolor y Fisioterapia sin Red. Son muchos los fisioterapeutas que han ido modelando mi forma de razonar, y con los que he compartido grandes momentos en todo este ir y devenir, y enumerar sólo hará que menospreciar lo que olvide así que, dada su extensión, ni lo intentaré.

selfie congreso sefid 2014

Y, consecuencia de todo ello, y algo que compete más directamente a los usuarios finales de esta evolución, ha sido mi progresión como profesional clínico. Serán unos 17 los años que llevo tratando pacientes, investigando por saber qué les ocurre y si tengo la capacidad de aportarles algo que les haga mejorar. Son muchas las personas que han confiado en mi, algunos de ellos con una fecha de 1998 como primera visita en su historial, y es a ellos a los que, emocional y pragmáticamente, debo agradecer el momento en el que me encuentro como fisioterapeuta.

Estos últimos 3 años han sido especialmente peculiares, y se han maquillado de varios cambios importantes. Animado al reconocer el más que considerable potencial de algunos alumnos de prácticas que pasaron por la clínica, decidí algo a lo que no me había atrevido hasta entonces. Resolví empezar a invertir en una persona, lejos de objetivos predispuestos por la universidad y sus programas de prácticas, con una finalidad puramente práctica y franca, que no fue otra que formar algo así como un padawan, un compañero de trabajo que obrase según esos criterios que mis años de andanzas habían ido forjando. Para ser más concretos, una compañera, María, que pasó a ser, en poco tiempo y con no poco esfuerzo, una pieza indispensable en lo que hoy es OSTEON.

De hecho, sumado,… o muy posiblemente consecuencia de esa decisión, hace no mucho mudé el centro a un local más amplio, en el que actualmente trabajamos, con la intención, cautelosa y progresiva, de ir incorporando las tendencias actuales de ejercicio terapéutico a nuestra praxis. Algo que, de no ser por el desbordamiento de trabajo de los últimos meses, estaría en unas andanzas más prestas.

El caso es que 2015 ha llegado.

20 años de la mano de la fisioterapia, una profesión, una identidad que cala hondo.

20 años de cambios, de un trayecto que ha acompañado a aspectos tan importantes en mi vida como mi familia, mis amigos, mis hobbies,…

20 años… un buen punto de partida para continuar.

 

Etiquetas:

2 comments on “20 años de fisioterapia

  1. Marivi Roman dice:

    Enhorabuena!
    Y Gracias Gracias Gracias

  2. Más que orgullosa de poder compartir todo esto contigo =)

Deja un comentario