Espondilitis Anquilosante

  • 2 octubre, 2012
Posiciones de reposo Espondilitis Anquilosante OSTEON Alaquàs

La espondilitis anquilipoyética (EA) es un proceso inflamatorio crónico que afecta a las entesis (uniones tenoperiósticas) de pelvis y raquis. Es progresiva y evoluciona por brotes inflamatorios seguidos de periodos de remisión. La EA cursa con deformidades y anquilosis articulares que afectan principalmente a la columna en todos sus niveles, tórax y articulaciones sacroilíacas. También puede llegar a afectar articulaciones periféricas, de proximal a distal (cadera, hombro, y progresivamente hasta las entesis periféricas, llegando a cursar con talagia). Puede además relacionarse con problemas extraarticulares (afectación ocular, cardíaca, pulmonar,…).

La evolución de la EA, por brotes inflamatorios dolorosos en que se acentúa y extiende la afectación articular, comienza en pelvis, y va ascendiendo por la columna hasta la zona cervical. Comienza con una sacroileitis, y conforme avanza llega a cifosar la zona lumbar, y más adelante dorsal.

El tratamiento de la EA, acompañado del abordaje farmacológico establecido por el reumatólogo, se traduce en una lucha contra la anquilosis y las deformidades y se va modificando obedeciendo a la fase evolutiva de la enfermedad.

Correcta educación del paciente acerca de su enfermedad

  • Enseñanza de las posturas correctivas de reposo (decúbito supino con almohada bajo la pelvis, con los brazos abducidos hacia arriba; decúbito prono con almohada (o similar) bajo rodillas y bajo manos cruzadas bajo la frente; postura de esfinge, que se recomienda para leer).
  • Recomendación para una higiene de vida adecuada (evitar la inactividad, el frío, el tabaco, la almohada alta debajo de la cabeza).

Seguimiento fisioterapéutico

  • Ejercicios respiratorios (torácicos si la movilidad costal está conservada, diafragmáticos en caso contrario).
  • Ejercicios flexibilizantes de columna.
  • Ejercicios de movilización de miembros y de tonificación muscular.
  • Prácticas deportivas que favorezcan la extensión (natación, voleibol,…). Antes de establecer un programa de actividades acuáticas terapéuticas se debe atender el aspecto del frío y la humedad. El paciente con EA debe evitar someterse a bajas temperaturas, así que la instalación deberá ofrecer un medio agradable en el que desempeñar la actividad. Además, es esencial respetar el estado de la enfermedad (brote o calma) y su fase evolutiva para establecer la progresión de ejercicios.

Correcta actuación ante los brotes inflamatorios

  • Reposo absoluto en corrección postural (extensión de caderas, rodillas y hombros).
  • Fisioterapia antálgica y antiinflamatoria (crioterapia, electroterapia,…).
  • Ejercicios respiratorios.
  • Movilizaciones activas asistidas de miembros y columna cervical.
  • Ejercicios isométricos de cuádriceps, glúteos, paravertebrales y abdominales.

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