El nombre del viento

  • 23 julio, 2012

Las novelas “El nombre  del viento” y “El temor de un hombre sabio”, de Rothfuss Patrick, nos sumergen en la historia de Kvothe, un personaje desde su niñez sometido a grandes vicisitudes, que se ve obligado a explotar una gran inteligencia para sobrevivir y prosperar por sí solo en un crudo mundo.

Es una historia aparentemente enfocada al público juvenil, pero cuyo trasfondo realista, por encima del universo de magia en que el autor lo envuelve y maquilla, es lo suficientemente veraz como para entrever sin dificultad ni artificio un paralelismo con situaciones no muy ajenas a la competitiva, clasista e hipócrita sociedad cotidiana.

Sirvan de ejemplo (y para evitar spoilers quedará este comentario sólo para los lectores de las obras), la forma de vida del protagonista durante su infancia en las calles y tejados de la ciudad, la forma de acceso de los personajes a la universidad, y la sólida jerarquización socio-económica de los compañeros de estudio de Kvothe.
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Pero el tema de esta entrada, lejos de jugar a la crítica literaria, se centra, animado por esa deformación profesional que me distorsiona cada vez con menos sutileza, en un tema que me intriga: la afín conexión entre dolor, miedo y preocupación.

En Cuentos Analgésicos dedico unas páginas a hablar acerca de cómo las semejanzas entre los miedos infantiles, y el dolor relacionado con esa malinterpretación injustificada de información, animan a una actitud respetuosa hacia ambas situaciones y un abordaje terapéutico con bastantes similitudes.

En “El nombre del viento”, este párrafo me hizo recordar algunos de los textos y artículos consultados en aquella ocasión…

La sensación de desasosiego regresó casi de inmediato. La ignoré mientras trataba de averiguar de donde provenía.
(…)
Una vez que hube identificado qué era eso que me inquietaba, la mayor parte de esa inquietud desapareció. Generalmente, el miedo proviene de la ignorancia. Una vez que supe cuál era el problema, este pasó a ser sólo un problema y no algo que temer.

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