Una serie de catastróficos despropósitos (II)

  • 21 junio, 2012
bloody brain

¿Puede reventar una neuromatriz del dolor? Después de escuchar la aterradora historia de un paciente, podemos prácticamente asegurar que, si en su caso no sucedió, no, no puede llegar a reventar.

Pongámonos en situación; un paciente con dolor lumbar de 2 años de evolución, con una cirugía de por medio (con láser, comenta), polimedicado, un elevado comportamiento kinesiofóbico (antes de sentarse en la silla de confidente, valora con desconfianza la distancia, toma contacto con su mano en la espalda, contorsiona la mímica y, apoyado con su otra mano en la mesa, aterriza lentamente sin atreverse a osar usar el respaldo).

Un paciente catastrofista, con el ánimo por los suelos, que acumula otros varios y variados factores de riesgo psico-social, con una marcada actitud de evitación social, y un triste desamparo que posiblemente un psicólogo catalogaría de depresión.

Sus creencias alrededor del dolor están repletas de equívocos conceptuales, que narra mientras me muestra incontables pruebas de imagen (incluyendo una resonancia en la que incluso recuerda el número del corte en el que aparece la mínima mancha que se relaciona con esa hernia supuestamente causante de su situación).

Son muchas las señales que nos hacen pensar en un proceso de sensibilización central.

Y cuando me dispongo a hacer una breve exploración física para confirmar/descartar mis impresiones, el paciente me pide, conforme se desviste, que por favor yo no le ponga agujas.

 

Durante la anamnesis, el paciente no ha referido tratamientos anteriores que le hayan ayudado especialmente, ni otros con los que haya empeorado de forma significativa. Sin embargo, ahora me relata cómo hace unas semanas acudió a un fisioterapeuta que, tras escuchar la misma historia, atribuyó su problema a algo que el paciente cree recordar como “multífidos o algo así”, unos músculos cuyo estado de tensión mantenida a lo largo de los años, ha acabado cronificando el dolor.

Y ni harto ni perezoso, dicho profesional, tras criticar un par de minutos la ignorancia de las batas blancas que le preceden, no duda en perforar en 4 o 5 zonas la espalda del paciente. Y, además, hasta el límite impuesto por la tolerancia del paciente (como cierta ley promulga), que en este particular caso son unos pocos pinchazos.

Este abuso nociceptivo deja al paciente unos cinco días postrado en un sillón, con dificultades hasta para las funciones más nimias, y no es de extrañar que, cuando recibe la llamada del “fisioterapeuta de las banderillas”, ofendido por el plantón en la segunda visita programada, cuelgue sin esforzarse en dar explicaciones.

Más de una hora me cuesta explicar al paciente que la técnica que le han aplicado existe como tal, y que está indicada en algunos cuadros, pero que tal vez no en el suyo, y que no se preocupe que, salvo cuando empecemos una estimulación gradual en sus funciones de la vida diaria, en las que tendrá que superar esa barrera de dolor inicial, en la consulta no vamos a exacerbar sus síntomas,…etc, etc,…
Y, lo dicho, si a este paciente, su imprecisa e hiperexcitable circuitería neuronal relacionada con su dolor de espalda, no le reventó en los morros con aquel tratamiento, es que tal explosivo infortunio no es capaz de suceder.
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5 comments on “Una serie de catastróficos despropósitos (II)

  1. Fisioaso dice:

    ¿Podrías seguir relatándonos el abordaje terapéutico que iniciarás con éste paciente y su evolución a través de la pedagogía?
    Explain pain, sí, con hands on o off, en su tratamiento diario?
    Al final va a parecer el blog de Arturo Goicoechea, jeje.
    Gracias y saludos!

    1. De momento bastante faena tengo con trabajar las cogniciones maladaptativas… y ya empezara la educacion posteriormente.

  2. iMAM dice:

    ¿¿Desde cuándo se telefonéa a un paciente si te planta en una consulta?? 8888-)
    Y respecto al resto, decir que eso nos pasa por creernos los super-fisios que en una sesión van a obrar el milagro de la recuperación del paciente, donde otros compañeros han fracasado…

    1. En este caso en particular, me temo que se trata de un recien diplomado, con un reciente curso de puncion y poco trasfondo en el que integrar la novedosa adquisicion.
      No por ello disculpable al 100%, desde luego, pero no creo que haya ido de superheroe (aunque los hay)

  3. Carlos López Soriano dice:

    Estoy totalmente con IMAM,

    Evidentemente hay excepciones como en toda regla, pero he detectaddo que entre el colectivo fisioterapeuta hay una alarmante falta de humildad y una desbordante arrogancia y pedantería.

    Yo provengo de otro sector, que nada tiene que ver con el sanitario, pero este clamoroso ninguneo al resto de compañeros, nunca lo ha había visto de forma tan cruda.

    No quiero decir que no haya fisios y médicos bananas, porque los hay. Pero pretender presentarte como un salvador frente al paciente/cliente…..

    La humildad creo que es una de las mejores virtudes que alguien puede poseer, además su ausencia impide poder mejorar y seguir aprendiendo.

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