Articulación acromioclavicular

  • 7 septiembre, 2011

El hombro, o más concretamente, la cintura escapular, se compone de tres articulaciones verdaderas: la esternoclavicular, la acromioclavicular y la glenohumeral. Acompaña a estas articulaciones el plano de deslizamiento de la escápula sobre el tórax (pseudoarticulación escápulotorácica). Varios autores incluyen la zona subacromiodeltoidea como quinto espacio articular del hombro, al permitir los deslizamientos entre importantes estructuras (bursas sinoviales, tendones, eminencias óseas).

Dedicaré esta entrada a repasar brevemente la anatomía y biomecánica de la articulación acromioclavicular.

La articulación acromioclavicular se interpone entre la articulación esternoclavicular y la articulación de mayor movilidad de la cintura escapular, la articulación glenohumeral. Está formada por el borde antero interno del acromion y el extremo distal de la clavícula. Las superficies articulares, planas o ligeramente convexas, conforman una artrodia. La flexibilidad de la articulación permite deslizamientos que conjugan la movilidad de la clavícula con la escápula durante los movimientos del brazo, proporcionando una transmisión amortiguada de las solicitudes mecánicas.

Un menisco interpuesto, anclado al acromion, impide el desplazamiento inferior de la clavícula. Esta estructura colabora así en la estabilidad articular que viene dada, más que por la cápsula y el ligamento acromioclavicular, por los ligamentos coracoclaviculares. Estos ligamentos, que se presentan a modo de engrosamiento de la fascia clavículopectoral, se distinguen como 2 estructuras de diferente orientación:

  • Ligamento trapezoide, grueso y cuadrado, situado en un plano frontal, inserta y en el tercio posterior de la apófisis coracoide y se dirige hacia arriba y afuera al extremo distal de la clavícula. 
  • Ligamento conoide. Triangular, y menos poderoso que el anterior, inserta en el borde interno de la coracoides, por detrás de la inserción del trapezoide, y de forma más vertical va a la cara inferior de la clavícula. 

La articulación acromioclavicular tiene una especial participación en los movimientos de flexo-extensión del brazo. Su deslizamiento, con la limitación concerniente a los ligamentos conoide y trapezoide, acompaña a la apertura y cierre del ángulo omoclavicular durante la propulsión o retropulsión del hombro. Además, la articulación acromioclavicular es la sede de los movimientos de rotación axial de la clavícula.

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