Mi ex-menisco (parte II)

  • 24 abril, 2011
Procedimientos previos

La Resonancia Magnética es una prueba diagnóstico curiosa.

Firmas un consentimiento, te dejan en gallumbos, te disfrazas con una colorida bata acordonada, y te tumbas en una dura camilla. Meten tu rodilla en un cilindro, la camilla se desliza hacia el interior de un cilindro mayor, y con la presentación del auxiliar / radiólogo “va a ser una media hora, procura no moverte”, la máquina comienza a emitir una secuencia de sonidos aparatosos (nunca mejor dicho).

A partir de ahí, la máquina empieza a hacer bailar las moléculas de tu cuerpo, gracias a un campo magnético unas 15 mil veces superior al campo magnético terrestre. El campo electromagnético se conecta y desconecta consecutivamente, y un receptor capta la respuesta a este trasiego de los “hidrógenos” que nos componen. Es una respuesta en forma de señales de radio que la computadora transforma en imágenes, que describen la forma aproximada de los órganos y tejidos sometidos a este moderno imán.

De todo esto, ni te enteras. Únicamente oyes los ruidos, y si uno es claustrofóbico, pues supongo que muy bien no lo debe pasar. Particularmente, las 2 veces que me han hecho una “reso” me he quedado dormido a los 5 minutos de empezar.

Otros procedimientos previos a la cirugía son los englobados en el “preop”, el preoperatorio, también llamadas a nivel popular “las pruebas de anestesia”. Para una artroscopia, salvo indicativos de riesgo, incluyen una entrevista con el anestesista (donde vuelves a firmar un consentimiento por si te da un patatús), una analítica (con esos 4 tubos de oscura sangre que te usurpan) y el ECG (electrocardiograma).

Con todo esto, te dan un “apto médico para operar”.

Por consenso con el traumatólogo (a quien también, por cierto, firmas un consentimiento informado) , yo dejé de usar las muletas, que en los últimos días utilizaba para desplazamientos largos. Además, y por decisión propia, empecé a fortalecer cuádriceps con isométricos intensos de cuádriceps, gemelos e isquiotibiales, ¿dolía?, pues un poco, más que nada porque como la extensión completa  hacía tiempo que no se encontraba dentro del repertorio motriz de mi rodilla, el hecho de que el tendón rotuliano le pegara esos tirones a la tibia hacia delante no era del todo bien aceptado por mi cerebro. Pero no podía permitir que mi musculatura, inocente de todos los cargos, pagara el pato de la lesión del menisco y después no ejecutara como debía su preciada función.

También trabajé los movimientos extremos en la otra pierna, con hiperflexiones e hiperextensiones, por varias razones: para estirar la musculatura que tanta faena llevaba realizando los 2 últimos meses, en que la pierna sana se había convertido en el principal motor de la marcha, transferencias a sedestación,… pero también por razones de salud representacional; espero que algo de información cruzara, y la porción de mi córtex somatosensorial y somatomotor encargado de integrar la información ascendente y descendente relacionada con mi rodilla lesionada, se enriqueciese de estos movimientos para no olvidar que eran posibles y necesarios, que aunque llevara tiempo sin alcanzarlos, pronto volverían a ser requeridos. Cuando doblaba “a tope” mi rodilla sana, cerraba los ojos e imaginaba que doblaba las dos, y lo mismo al extenderlas.

Alimentando homúnculos, vamos.

Y con todo ello, me planté el día de la intervención en admisión del hospital, dispuesto a dejarme operar la rodilla. Algo de lo que seguiremos hablando.

Etiquetas:

2 comments on “Mi ex-menisco (parte II)

  1. Hola Carlos!!

    Espero que todo esté llendo bien en la recuperación de tu menisco!!!. Ya me comentó Jorge que te quitaron las grapas y que estás movilizando bien. Estoy seguro de que en breve estarás como nuevo. Mientras tanto, disfruta del descanso y de los mimos de los tuyos.

    Un abrazote enorme: David

  2. Hey!
    Esto va de lujo, David. Llevo no llega a 3 semanas desde la intervención y la rodilla ya dobla (en descarga) como la otra, y andando ni se queja.
    No se ha hinchado en ningún momento, y aunque aún están los 2 bultos de las cicatrices de la artroscopia, si no es por eso, ni se nota.
    A ver si la semana que viene o la otra me animo y empiezo a “correr” (sí, entre comillas, porque pienso empezar con esto http://osteonfisioterapia.blogspot.com/2010/02/correr.html , cómo mando a mis pacientes, claro)

    Un saludo desde Alaquàs!
    Carlos

Deja un comentario