Arquímedes

  • 8 noviembre, 2010
“todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de fluido desalojado”
Es éste el famoso principio físico de la hidrostática, revelado hace más de 2000 años por el mátemático griego Arquímedes.
Arquímedes nació en Siracusa en el año 287 a.C. Allí trabajó como científico y técnico en la corte del rey (y, por qué no, tirano) Hierón II. La solución que dio a un problema planteado por el rey se ha hecho famosa.
Arquímedes debía determinar si una corona recién acabada era de oro puro o no. Consiguió determinar el peso específico de la corona gracias al empuje que ésta experimentaba en el seno del agua, resolviendo así la cuestión.
La inspiración le llegó mientras se bañaba, al ver cómo subía el nivel del agua al introducir la tinaja. Tras algunas cavilaciones, e impulsado por la alegría, se cuenta que salió corriendo desnudo por las calles de Siracusa hacia su casa gritando “¡εὕρηκα!, ¡Eureka!”, es decir, “¡lo encontré!, ¡lo encontré!”
Y repasando este principio llevo ya unos días por la universidad, animando a los alumnos a comprender la trascendencia del mismo en relación con los ejercicios acuáticos terapéuticos. A entender la asistencia prestada por el agua mediante la flotación, y a discernir lo ocurrido en medios más o menos salinos.
De momento, un vaso de precipitados roto (pocas bajas), ninguna explosión, y ningún alumno desnudo corriendo por el pasillo.
¡vamos bien!

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