Técnica favorita

  • 4 enero, 2010

Debemos acordar la inconveniencia de las preferencias a la hora de proceder en la práctica clínica. Es de hecho un mazazo a la coherencia en el razonamiento clínico. Nuestros actos terapéuticos deben ser consecuencia de la exploración subjetiva (anamnesis) y física del paciente, y nunca condicionados por las predilecciones personales.
No debemos caer en la tentación de conducir los argumentos del paciente hacia esas etiquetas diagnósticas que tan bien sabemos tratar, y esquivar con alevosía los diagnósticos que tantos problemas nos plantean.
La principal característica que debe diferenciar el quehacer profesional del fisioterapeuta frente a tanto intruso, no es la de realizar técnicas más o menos espectaculares, que en eso hay mucho campeón suelto chafando a personas con los pies o quemándoles velitas en la espalda. Debe más bien ser la capacidad de saber compendiar una amplia base de conocimientos de anatomía, fisiología, patología, de estudios basados en evidencia científica y aplicarlos a los datos correctamente obtenidos durante el examen del paciente, y sólo a partir de ahí seleccionar los procedimientos adecuados.
Así obrando, el tiempo jugará a nuestro favor nutriendo una más efectiva experiencia profesional.
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